Ciclo Nuevo

Distintas actitudes ante los problemas de la vida

Ya he escrito varias veces que la vida es una permanente sucesión de situaciones a las que debemos hacer frente. Hay días en los que siento que la vida misma es una interminable carrera de obstáculos.

 

Frente a estas situaciones, cada persona tiene actitudes diferentes.

 

Aquí es importante tener en cuenta  la noción de la responsabilidad: responsabilidad comparte raíz etimológica con responder: quien es responsable da respuestas. Así, en el ámbito jurídico, responsable es quien honra sus deudas.

 

Responder ante las situaciones que la vida nos va planteando es una aptitud especial. Una aptitud que implica hacer frente a los problemas, tomar el toro de las astas, y actuar en consecuencia.

 

 

Tres actitudes diferentes

 

La víctima

 

Es bastante fácil reconocer personas que asumen esta actitud.  Siempre encuentran un justificativo de lo que les pasa: la situación económica, el país donde viven, un entorno familiar hostil. Pero observando cuidadosamente descubriremos que en todos los casos la causa de sus problemas y  de sus fracasos, es externa al sujeto. Todo es la culpa del entorno.

Asumir el rol de víctima frente a una situación es una postura cómoda por dos motivos. Por un lado, si no tengo responsabilidad en lo que me pasa no hay autocrítica posible. Por el otro, si no soy parte del problema, tampoco lo seré de su solución. Si la causa de mis problemas está en el entorno, nada de lo que hice en el pasado generó esa situación; y por lo tanto, nada de lo que pudiere hacer en el futuro traerá soluciones.

Otra característica de las víctimas es su permanente queja por lo que les pasa.

 

 

El analizador

 

Por analizador entendemos aquél que observa y analiza lo que le sucede, su actitud busca el conocimiento. Quiere saber lo que le pasa y por qué le pasa. En general son personas que se caracterizan por tener un  buen desarrollo intelectual  y adecuado bagaje cultural.

Aclaremos que está muy bien observar y analizar las situaciones de la vida. En esta página siempre lo alentamos con el lema “Observar, entender, actuar”.

Pero justamente esa última parte, el “actuar” es de lo que adolece el analizador.

Agudo observador, comprende claramente las situaciones de la vida, pero su análisis termina convirtiéndose en justificación. Puede asumir responsabilidad en el problema, pero se conforma con entender. Ya sabe lo que le pasa y por qué le pasa, pero no se propone hacer (o dejar de hacer) algo por cambiar.

 

 

El proactivo

 

Proactivo es quien tiende a la acción. No una acción atropellada, sino una acción que nace del fruto de la reflexión.

El proactivo primeramente observa lo que le pasa, asume su responsabilidad en la situación, y analiza las causas. Así seguramente encontrará factores externos e internos.

Tras el análisis, comprende. Tras la comprensión, se encuentra debidamente capacitado para encontrar soluciones. Soluciones que exigen un plan de acción para alcanzar sus objetivos.  Por último actúa, hace frente a los obstáculos y los supera.

 

 

Para terminar tengamos en cuenta que no siempre una persona tiene la misma actitud frente a los problemas que se le presentan: frente a algunas situaciones puede asumir el rol de víctima, y frente a otros una actitud proactiva.

 

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