Ciclo Nuevo

Cuatro señales de que estaba superando los ataques de pánico

Como sabrás, padecí ataques de pánico mucho tiempo. También te conté en otros posts  que con ayuda de medicación y psicoterapia logré superarlos.

 

En este artículo me referiré a algunas acciones que fueron fundamentales en todo este proceso, y a señales que me indicaron que ya había comenzado a superarlos exitosamente, todo desde mi propia experiencia. Como siempre lo hago, aclaro previamente que no soy profesional de la salud, por lo que no encontrarás en estos artículos indicaciones de qué debes o no hacer.

 

 

Medicación y terapia psicológica

 

En mi caso necesité tomar medicación para poder “bajar las revoluciones” y no estar en ese estado de peligro inminente que caracteriza estos cuadros de ansiedad generalizada. Por suerte di con un médico que no dudó en el diagnóstico, sabía perfectamente lo que me pasaba y, tras descartar algún tipo de trastorno de origen orgánico, me empujó a que iniciara una psicoterapia. Me aclaró que la medicación iba a facilitar la terapia, reduciría los síntomas, pero no curaría el problema de raíz. Estaba en mí superar los ataques de pánico, sólo yo podría hacerlo mediante el análisis.

 

 

Hablar, expresar, compartir

 

Cuando padecí los ataques de pánico no había internet lamentablemente. Creo que haber podido leer sobre el tema me hubiera ayudado mucho. Fue fundamental para poder empezar a salir del pozo en el que me encontraba expresar lo que me pasaba. Si la gente me veía mal le aclaraba que padecía  “picos de ansiedad” (así los llamaba yo).  Hablar ayuda a comprender, y estas situaciones desagradables requieren ser comprendidas para ser superadas.

 

Estadísticamente estos trastornos afectan más a las mujeres que a los hombres, al menos así pareciera. Sin embargo no estoy tan seguro: los varones somos más reacios a hablar de nuestras debilidades y problemas, quizás porque culturalmente tendemos a mostrarnos como duros y fuertes. Pero no reconocer que algo está funcionando mal y que estamos sufriendo no es de macho, es de imbécil. Lo mismo para cuando es necesario pedir ayuda.

 

Es preciso también entender cabalmente los síntomas, qué sentimos y por qué es así, para empezar a no tener miedo. Sobre este tema escribí un artículo llamado Entendiendo los ataques de pánico; primera parte: los síntomas

 

Finalmente en mi caso conté con el apoyo de mis padres, quienes me ayudaron muchísimo, ya sea contándome sus propias experiencias, así  como tranquilizándome en los momentos de más tensión.

 

 

¿Cómo me di cuenta que el tema comenzaba a solucionarse? Las cuatro claves

 

Los ataques de pánico no son como una astilla que se clava en el pie, y que una vez quitada el dolor desaparece casi instantáneamente. Si estás tratándote de ataques de pánico, te contaré qué signos comenzaron a revelarme que estaba haciendo efecto  la terapia psicológica. Analizando en retrospectiva, fueron cuatro las señales que me hicieron dar cuenta que iba por el buen camino.

 

 

Primero: los picos de ansiedad no llegaban a transformarse en ataques de pánico con tanta frecuencia. Sí, continuaba experimentando mareos y sensaciones desagradables, pero no al punto de ataques de pánico. Quizás esos mareos duraban más tiempo, y su intensidad variaba, pero no llegaba a sentirme que me desmayaba o moría, o a tener deseos incontrolables de salir corriendo.  Continuaba inmerso en una ansiedad generalizada, pero a mi parecer no se descontrolaba. Obviamente no me sentía del todo bien, pero al menos la situación no llegaba a desmandarse.

 

 

Segundo: los ataques de pánico ya no duraban tanto tiempo, o su intensidad era menor. Quizás un efecto de haber comenzado a entender que era lo que me pasaba, no me asustaba tanto y por eso las percepciones fueron cambiando. No es que me había habituado a los ataques, evidentemente la terapia había afectado sus características. No eran tan agresivos como antes, ni me consumían tanta energía.

 

 

Tercero: este punto es fundamental porque me dio grandes pistas de como poder terminar de vencer a los ataques de pánico: éstos comenzaron a circunscribirse a determinadas situaciones o lugares. Al inicio de mi problema, tenía ataques en mi casa, en la calle, en el trabajo, en los medios de transporte, en cualquier lado: el problema era generalizado y parecía que los ataques se daban en cualquier lugar y en cualquier momento. Pero avanzada la terapia psicológica, los ataques comenzaron a seguir un determinado “patrón de conducta”: lugares precisos y situaciones concretas actuaban como disparadores. Descubrir esto fue vital porque me dio una pauta de cuáles eran los problemas que más me afectaban. Acá tuve que hacer un trabajo de interpretación, porque el lenguaje del inconsciente requiere ser decodificado e interpretado adecuadamente. En algunos casos tuve que descifrar que simbolizaban para mí esos lugares o situaciones para poder llegar al núcleo del trauma y así poder comenzar a deshacerlo.

 

 

Cuarto: finalmente, los ataques de pánico comenzaron, poco a poco, a ir espaciándose en el tiempo. Yo siempre tuve en claro que quería volver a hacer mi vida normal, y de pronto me encontraba a mí mismo sorprendido porque no había tenido ningún ataque de pánico en varios días. Así, cuando esos intervalos se fueron ampliando más y más, comencé a reducir la medicación hasta dejar de tomarla en forma regular. Igualmente durante varios años siempre llevé las pastillas conmigo y en caso de tener que enfrentar alguna situación estresante o comenzar a sentirme mal, tomaba una. No sé realmente si solo una pastilla tenía algún efecto o era todo placebo, pero yo sentía que me ayudaba a estar más tranquilo.

 

 

Se pueden superar los ataques de pánico

 

A mí siempre me ayudó tener una actitud positiva frente al problema: mi meta fue hacer todo lo posible para volver a vivir como antes. Por supuesto que el camino no es siempre hacia adelante y bien lineal, puede haber retrocesos y a veces dar un paso al costado es también una manera de avanzar hacia la meta.

 

No hay que tener miedo de reconocer que hay algo que no funciona como quisiéramos, no hay que tener miedo de consultar y pedir ayuda si es necesario.

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